Ese sitio

Amigo, búscame un lugar en el mundo donde no haya Navidades, ni Semana Santa, ni Feria, ni Rocío, ni Sanfermines, ni Cremás, ni nada de nada.

Un sitio donde la gente no salga de estampida al mismo tiempo cada vez que llegan unas vacaciones.
Búscame un sitio donde haya sol todo el año, pero un sol cálido, no achicharrante, que no te derrita el cerebro ni la voluntad. Con días de lluvia que sean tibios y huelan a tierra mojada. Un sitio donde no haya pisos con gente aislada.

Un sitio donde la gente viva en pequeñas casas en círculo, y los vecinos sean como hermanos y charlen juntos y sosegadamente de cosas triviales en las puertas de las casas, sentados en sillas o en el suelo a la sombra de rumorosas acacias, donde cada cual saque algo para beber y comer en compañía.

Donde la lucha por la supervivencia, física y más aún espiritual, no exista, porque no sea necesaria.

Donde su gente se alimente de los frutos que cosechen, y del pan que amasen con sus manos.

Donde su alma crezca en la contemplación de las estrellas y de unos tomates recién cogidos y abiertos por la mitad.

 Donde hacer ejercicio sea pasear por los campos y cuidar de los huertos y las flores.

Donde en las noches puedas dormir con las ventanas abiertas, sin cristales de doble seguridad, ventanas por las que entre y te acaricie el aire tibio y perfumado de la noche y el único sonido que llegue a tus oídos sea el de unos grillos lejanos, o mejor aún el rumor del agua de algún arroyo cercano.

Donde vivir, sólo sea dejar pasar los días lentamente, uno tras otro, en un eterno verano como el de nuestra infancia.


Cloti Llorens
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